Todo ser humano es portador de características únicas, irrepetibles e insustituibles.
Todos poseemos conciencia, tenemos la capacidad de expresarnos a través del lenguaje y el arte, podemos manifestar ideas y creencias. Podemos alcanzar el conocimiento sobre nosotros mismos y nuestro entorno, lo que nos permite transformar situaciones dolorosas y realizarnos.

Es por esto, que un sujeto no es una patología, un trastorno o un conflicto. Sino una persona integral, que puede estar necesitando orientación para alcanzar un logro o ayuda porque está sufriendo.